ORIENTACIONES PARA LA NARRACIÓN DE CUENTOS

YO TE CUENTO,YO TE ESCUCHO

COMO CONTAR UN CUENTO

El narrador debe haber asimilado el relato y haberlo sentido antes de difundirlo. Lo que debe transmitirse en una narración es su esencia característica. No tiene nada que ver la melancolía de una alegoría de Andersen con la inspiración trágica de una leyenda griega. Si no se capta el verdadero sentido del relato no se puede comunicar a los demás. Debe tenerlo claro en su mente para que las palabras salgan con fluidez y seguridad; la frase vacilante, la omisión de un nombre o las frases involuntarias echan a perder el mejor de los cuentos.

Es imprescindible que el narrador conozca sus propios límites y no intente el relato de un cuento por el que no sienta el menor interés. Por lo tanto es necesario tener una justa apreciación de lo que se va a relatar.

No todo el mundo tiene el arte de narrar de forma que el auditorio esté totalmente captado, pero es una cualidad que puede desarrollarse con la práctica y el trabajo personal. El éxito reside en el grado de intensidad con que el narrador quiere transmitir su impresión al auditorio. Lo ideal sería que, tanto en el orador como en sus oyentes, se estableciera una relación basada en el olvido de sí mismos.

El relato debe ser contado: con sencillez, es decir sin desfigurar la voz ni hablar de forma amanerada; lógica, o sea que la acción debe ser ininterrumpida y de modo progresivo, sin que se produzcan comentarios; con expresión dramática, tratando de identificarse con la situación o los personajes, pero nunca de una manera forzada; con tranquilidad, con el ritmo apropiado y sin sentirse apremiado; con seguridad, no demostrar temor o vacilación ante posibles fallos y , por último, entusiasmo, con placer personal.

Además de todas estas consideraciones sobre la propia narración oral, no hay que dejar de recordar los elementos orales de la comunicación : altura de la voz, articulación, entonación, ritmo, gestualidad, señales visuales y señales emotivas.

* Altura de la voz: Gritar no es nunca necesario, si forzamos la voz se oprime la garganta y se produce un tono desagradable. Conviene tomar el tono normal de una conversación, procurando que tenga el volumen preciso para que llegue a los más alejados.
*Articulación: es fundamental la nitidez y claridad de la pronunciación, articulando bien las palabras , con una ligera pausa entre ellas y fraseando bien.
*Entonación: la voz debe ser agradable de escuchar , susceptible de modulaciones que le permitan expresar ariación de los sentimientos. Hay que evitar tanto el tono tímido, ahogado y monótono como el exagerado y afectado.

* Ritmo: se debe hablar de una forma tranquila y reposada pero dejándose llevar por la fuerza del relato para narrarlo con vivacidaz y alegría.

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PAPEL DEL OYENTE. LA ESCUCHA ACTIVA

El papel del oyente parece más pasivo, sin embargo la importancia de escuchar significa asumir una posición de atención, de elección y de actividad mental.

No hay que olvidar que existen una serie de barreras de la comunicación con las que hay que contar para darles la solución adecuada. Una barrera física sería una mala colocación de los alumnos que imposibilite una buena recepción del mensaje del narrador; otra barrera psicológica sería la distracción por preocupaciones u otros asuntos que se hayan suscitado en esos momentos; también pueden existir barreras semánticas, es decir falta de comprensión de ciertas palabras o expresiones complicadas. Es necesario, por tanto, contar con las condiciones apropiadas para que se pueda poner en práctica una buena escucha.

La escucha activa forma parte de un adecuado proceso de comunicación y desde luego podemos percibir cuando no se produce, especialmente cuando somos nosotros los no escuchados. Si de verdad se realiza una correcta escucha activa se produce una mejora de las actitudes del emisor hacia el receptor y se creará una corriente de empatía entre ambos.

Este tipo de escucha se consigue mediante una serie de conductas positivas y las correspondientes al contexto comunicativo:

* Ver y oír al interlocutor manteniendo una postura cómoda.
* Reflejar mentalmente lo que nos están diciendo, es posible ir viendo el cuento en nuestra propia pantalla mental.
* Evitar hacer juicios sobre la persona o prestar más atención a laa forma de hablar del relator que al contenido.
* Mantener la mente abierta, sin perder el hilo del mensaje e incluso haciendo breves comentarios mentales.
* Abrir la imaginación a la fantasía y aceptarla sin cuestionamientos.
* Prestar atención a los sentimientos que el narrador trata de expresar y dejarse llevar por las sensaciones que se despierten.
* Apreciar la calidad de la narración y su posible valor lingüístico.

 

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