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UNA TARDE EN EL ZOO
por Yolanda B. y Brenda de S.
de 1º C

Era una tarde soleada; la familia García iba al zoológico a contemplar animales.
Los García estaban compuesto por el padre, Juan; la madre María; el niño Alex y la niña Cristina. Así empezó todo:
Llegaron a la taquilla para comprar las cuatro entradas correspondientes que le salieron muy baratitas. Alex y Cristina se quedaron asombrados al ver en el cartel de información la variedad de mascotas que tenía aquel zoo.
Fueron al bar que había dentro para merendar y coger fuerzas para emprender el camino. Terminaron y empezaron a caminar.
Se encontraron en primer lugar a unos patos muy bonitos de distintos colores y tamaños que estaban en una especie de corral cerrado que tenía un laguito con agua. Después a unos preciosos flamencos; les seguían unos murciélagos pequeños pero que daban miedo. Mas adelante María se asombro al ver unas serpientes metidas en urnas de cristales.
Mientras que los padres y Cristina seguían adelante, Alex se quedo observando los lagartos verdes que habían en recipientes grandes. Cuando miró hacia atrás vio unas grandes figuras de dinosaurios y no a su familia. Se despistó y en vez de ir hacia delante para buscarlos se fue a los lados donde encontró leones, tigres y algún que otro mono.
La madre, el padre y Cristina ya lo andaban buscando por todos lados, pasaron por donde estaban los buhos, los canguros, los elefantes, los camellos y nada, no hubo rastro de el. Mientras que Alex iba caminando asustado se encontró a un guardia que vigilaba aquello. Y Alex le dijo:
­ Oiga señor ¿Podrías ayudarme? Es que me he perdido y no encuentro a mi familia.
­ Por supuesto ¿Como te llamas?
- Me llamo Alex y tengo 11 años.
- Muy bien, pues vente conmigo que vamos a ir a la casetilla de información y pérdidas.
Mientras que esto ocurría Juan, Maria y Cristina estaban muy preocupados y desconsolados. Le preguntaban a la gente si lo habían visto, se lo describían y siempre le decían que no.
El guardia y Alex ya habían llegado a la casetilla que a su lado estaba la tienda de regalos. El guardia cogió un micrófono y dijo:
­ ¡Atención! Se ha perdido un niño llamado Alejandro García García que tiene 11 años y que es rubio con los ojos marrones. Los padres que por favor acudan a la casetilla de información, gracias.
Su familia lo oyó perfectamente y sin pensarlo salieron corriendo en su búsqueda. Cuando se encontraron se dieron un gran abrazo acompañado de un beso que hizo que Alex se emocionara.
Los padre le dieron las gracias al guardia y siguieron viendo muy agarraditos todos, el resto de animales que les quedaron sin ver como por ejemplo: loros, ciervos, castores, ardillas, tortugas, cocodrilos, hipopótamos, avestruces, focas, pingüinos y cebras.
Lo que empezó en una tarde trágica acabo en un final muy feliz que terminó cuando se tuvieron que ir del zoo vuelta a casa.



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