www.colegiojorgejuan.es

HISTORIA DE UNA CARICIA
Álvaro C de 2º A ESO

Llueve en la ciudad de San Francisco, y Violeta, una joven de 20 años, contempla la tormenta en su ventana.
La escasa luz del día, se refleja en sus verdes ojos, que a su vez reflejan una ligera preocupación en su rostro.
Suena el teléfono, Violeta lo coge y de repente, una lágrima, se desliza por su pálida tez, sólo dijo una frase; "voy para allá". Cogió su abrigo y se marchó con un ligero resoplido
A toda velocidad se dirige al hospital, las gotas de lluvia se deslizaban por su rostro que aún llorando era bello. Cada paso que da sus lágrimas se multiplican.
Allí está Margaret, su futura suegra. Le mostró el camino hacia una habitación en la unidad de Cuidados Intensivos.
Al entrar vio a su novio en la cama, casi con electrocardiograma plano y con el rostro muy deteriorado.
Margaret le explicó que había tenido un accidente con la moto, e inevitablemente rompieron a llorar; "los médicos dicen que se nos va", le informó Margaret a Violeta, "No, no yo no voy a permitir que se nos vaya", le contestó Violeta.
En ese momento entró un hombre de aspecto amable que desprendía ese olor tan particular a hospital que, desgraciadamente todos conocemos. Era el doctor Ferguson, las saludó y las tranquilizó, luego les preguntó: "¿Quién pasará la noche con él?"; "yo", dijeron las dos rápidamente.
En los ojos de Violeta había tal desesperación, que Margaret, no pudo negarle el que se quedara ella.
Por la noche Violeta, apenas durmió, "pi, pi, piiiiiii", Violeta se despertó. Ese sonido, era el electrocardiograma, que estaba plano; Violeta gritó, y cinco doctores entraron en la habitación a intentar reanimar a su novio Billy.
Desgraciadamente, fue inútil, Billy había muerto. Violeta, más desesperada que nunca llamó a Margaret, y, cuando ésta vino, no podían creer lo que había pasado.
A continuación trasladaron al difunto a otra sala, para enterrarlo al día siguiente. Violeta y Margaret se marcharon a su casa.
Al día siguiente, en el entierro, Violeta estaba muy abatida. La más cruel oscuridad invadía su mente, que no podía pensar en otra cosa que en lo desgraciada que era.
Al mes siguiente. Margaret llamó a Violeta para ver cómo se encontraba, ya que Margaret casi lo había superado.
Pero el amor que Violeta sentía hacia Billy era tan intenso, que desde que éste murió, a Violeta no se le escapó ni la más leve sonrisa.
Margaret le dijo, que tenía que salir, conocer a alguien, en fin, volver a ser la que siempre había sido
Le costó muchas lágrimas, pero se decidió y llamó a sus amigos para salir a cenar.
Ninguno de ellos podían; que si estaban ocupados, que si enfermos... pero ella salió, sola, pero salió.
Se dirigió a un restaurante cercano, pidió mesa y se sentó. Un muchacho, al verla tan sola, se acercó y le preguntó si podía sentarse. Ella le dijo: " inténtalo ". Se sentó pues junto a ella. Le preguntó porque una chica tan guapa estaba sola, ella le dijo: " te aburriría mi historia , créeme ". El insistió.
Ella le contó que había perdido a su novio, y el se estremeció. El le contó, que cuando era pequeño quedó huérfano, aprendió a tocar el piano, y estaba bien económicamente gracias a eso. Violeta le contestó: " a mi me encanta el piano ". " Me alegra eso ", le dijo él, " aún no sé tu nombre "; " es Violeta" ¿ Y el tuyo? "; "Tom", contestó. " Es muy curioso ", dijo ella, "aquí fue donde me conocí con mi novio ", "si eso te incomoda podemos ir a mi casa " , le propuso Tom Ella aceptó.
Una vez allí, Violeta, admiró el gran piano de cola que tenia Tom, "es una preciosidad",le dijo. Tomaron unas copas y después, Violeta le pidió que tocara el piano.
Comenzó a tocar algo dulce y precioso; " Es la que más me gusta", le dijo Tom a Violeta. En ese mismo momento los ojos ella se encendieron como si de antorchas se tratase. "Esa melodía era la preferida de mi novio y la mía"; "perdona no quería ponerte triste", contestó Tom,y paró de tocar; "Sigue por favor". ROM siguió, y al acabar, el rostro de Violeta estaba lleno de finas lágrimas. "Se llama Una Caricia", le dijo Tom "Gracias por tocarla"... Siguieron charlando y se quedaron dormidos. A la mañana siguiente Tom le llevó el desayuno a Violeta; luego ésta se marchó a su casa.
Una vez allí, se tumbó en su cama e intentó aclararse las ideas. Violeta creía mucho en el destino, así que, si el día anterior pasó todo lo que pasó por algo sería.
Una espesa niebla en su mente le impedía ver si quería a Tom, o no.
Después de mucho meditar, sonó el teléfono, era Tom; "Te llamo para saber si te gustaría venir al cine hoy a las 9 de la noche", le dijo. "Está bien, a las 9 ven a recogerme", contestó Violeta.
En el almuerzo, no paraba de preguntarse por qué Tom se parecía tanto a su antiguo novio, Billy. Pensó que Billy estaba tan metido en sus recuerdos, que el más mínimo detalle le recordaba a él.
A las 9 se fueron al cine, vieron una película preciosa, pero la película no era lo que de verdad importaba. Tom se declaró a Violeta. El móvil de Tom sonó, lo cogió "Tienes que venir, el músico más importante de París está en la ciudad y quiere verte", dijo una voz muy fina y casi molesta.
Tom le explicó la situación a Violeta, era una oportunidad única, así que ella lo entendió. La llevó a su casa, se despidieron y Violeta se acostó.
Al día siguiente, muy temprano llamaron a la puerta. Eran dos hombres muy bien vestidos y le dijeron a Violeta que le tenían que decir algo muy importante. Se sentaron en el salón, uno de los dos hombres puso una cinta de vídeo y se dispusieron los tres a verla.
Violeta no entendía nada. Empezó el vídeo y en él salió una mujer mayor diciendo: " Cuando veáis este vídeo, será porque ya no estaré con vosotros. Como sabéis siempre he tenido una gran fortuna, y ahora quiero que mi fortuna pase a mi sobrina lejana, Violeta". Violeta se quedó boquiabierta, no podía creer que hubiera heredado esa fortuna de una tía suya a la que ni siquiera conocía, porque la última vez que la vio tenía tan sólo unos meses. "Falta un detalle por concretar", le dijo uno de los dos hombres, "Verá, si usted falleciera, su fortuna pasaría a manos de su marido o de su novio; "entiendo" dijo Violeta.
Los hombres se marcharon y llegó Tom: "Me he enterado de la noticia", le dijo. "Es genial, pero no entiendo por qué me lo ha dejado todo a mi", contestó Violeta. "Eso es lo de menos" le dijo Tom, la abrazó y se fueron a comer.
En el restaurante, Tom recibió una llamada "¿Me disculpas?" le dijo, y se fue a recibir la llamada a los servicios. "¿La has matado ya?" dijo una voz sin escrúpulos masculina. "Tranquilo, está todo bajo control" dijo Tom; "Procura matarla en menos de un día y medio, o te mataremos a ti, no olvides que esa fortuna nos hace mucha falta y si ella muere, el dinero estará en tus manos". Colgó y se fue a la mesa donde estaban sentados, muy nervioso. "¿Qué te pasa?", le dijo Violeta. "Nada, nada no te preocupes". Comieron y, cuando acabaron Tom la invitó a su casa. Violeta, en casa de Tom se puso a tocar el piano. Por detrás, con un puñal, Tom se disponía a matarla, cuando se dio cuenta de que de verdad la amaba. Y por si fuera poco, Violeta le dijo por primera vez, te quiero. Entonces el cuchillo se le cayó de las manos... No pudo hacerlo.
"Ring...", sonó el móvil de Violeta. "Te tienes que venir", le dijo una amiga muy sobresaltada, "¿Es necesario?" le preguntó Violeta, "Si, rápido". Violeta le dijo a Tom que era algo muy urgente y se marchó. En la calle la esperaba su amiga; "Tengo que decirte algo muy importante", "muy bien, habla", le dijo Violeta; "Verás, ese novio tuyo va a traicionarte" "¿pero qué dices?" "ya sé que es difícil de creer, pero esta mañana le vi en el restaurante, entré en el servicio, y él estaba en el servicio de al lado", "eso ya lo sé" contestó Violeta; "pues verás, escuché la conversación que tuvo por el móvil, y decía algo de que tenía que matarte para conseguir tu dinero" dijo la amiga. "Eso no es posible" contestó Violeta, "pues pregúntaselo a él"; "eso haré" dijo Violeta. Entonces se fue a llamar a Tom y éste bajo a la calle "¿Me has estado mintiendo?", le dijo gritando. Comenzó a llover muchísimo, "déjame que te lo explique" dijo Tom, "No te acerques a mi". Estaban a unos cinco metros uno del otro. "Quise matarte pero no pude, me di cuenta de que te amo" Violeta se puso a llorar y le dijo "¿cómo quieres que te crea?". En ese momento sonó el móvil de Tom; "¿la has matado ya?" preguntó la voz; "no, y no pienso hacerlo", "si no, te mataremos a ti también"; "pues matadme, no me importa morir por la mujer que amo". Tom colgó el móvil, lo tiró al suelo "¿Me crees ahora?" dijo Tom, y empezó a tararear la melodía que tanto les gustaba a los dos, la melodía de la caricia. Entonces corrieron el uno hacia el otro, se abrazaron y se besaron. "Te amo con todo mi alma", le dijo Tom; "y yo con todo mi corazón" contestó Violeta.
Y así fue como por encima del dinero, de la fortuna, e incluso del peligro de morir; la llama del amor perduró por siempre. La llama que más brilla, la flor más bella, el sentimiento más especial, y por supuesto, la necesidad más importante, porque sin amor... no somos nada.

www.colegiojorgejuan.es

Volver a la página anterior