Sevilla tiene su origen en una población
fundada por los Tartessos en siglo VIII a.C. llamada Ispal, que los
fenicios ocuparon posteriormente.
En el año 205 a.C. Escipión
el Africano la conquistó a los cartagineses, convirtiéndola
en la capital de la provincia romana de Bética.
Durante el periodo romano la ciudad creció
y se llenó de impresionantes edificios, como la cercana Itálica,
al tiempo que se convirtió en un foco cultural muy importante.
El nombre originario se latinizó,
pasando a denominarse en esta época Hispalis.
En el año 428 la ciudad fue tomada
por los vándalos que, poco después, fueron desplazados
por los visigodos.
Fue conquistada por los musulmanes y
se convirtió, junto con Córdoba, en la urbe de mayor
importancia en el Occidente europeo.
Por Alegría
4ºA