Cuento

 

Alegría está enferma en casa y va a tardar en volver al cole varios días. Pero no nos olvida. Se ha propuesto escribirnos un cuento cada día. Los iremos publicando.

Jueves 12 de mayo de 2005

EL LEÓN Y EL RATONCILLO

En una selva vivía un león tan valiente y noble que los animales le proclamaron rey.
Tenía la costumbre de recorrer su territorio para comprobar que todo estaba en orden.
Un día que pasó debajo de un árbol le cayó encima un ratón, se le enredó en la melena que por poco le tira la corona.
El león le cogió con una zarpa y le alzó para verle de cerca.
El ratoncillo gritó: "¡ Lo he hecho sin querer, majestad, jamás me hubiera permitido molestaros!"
El león lanzó un rugido suave que era su manera de reírse.
" ¡Eres el ratón más pequeño que he visto en mi vida, te puedes ir, ya te he dicho que no te haré ningún daño!".
Al quedar libre, el ratón emprendió la huida.
Unos meses después el león regresaba a su cueva.
Sintió que una red le envolvía, lanzó un rugido que hizo estremecer a los árboles y se revolvió furioso; pero fue inútil, estaba prisionero y no tenía fuerza para liberarse.
Se quedó quieto y la más profunda tristeza le embargó, sabía que había caído en la trampa de unos cazadores. "¡ Me llevarán a un zoológico y moriré de pena!".
El ratoncillo había oído los desesperados rugidos del león y corrió a ver qué le sucedía.
Se quedó espantado al encontrarle encerrado en aquélla fuerte red que ni siquiera le dejaba moverse.   
Una idea luminosa le nació en la cabeza.
Le dijo: "¡ No te preocupes, querido león, roeré las cuerdas y enseguida estarás libre!".
Para el ratoncillo roer era un trabajo fácil. Rompió una cuerda tras otra y abrió un boquete.
¡ Qué gran emoción sintió el rey al encontrarse libre!
Le dijo: " Perdóname que me riera de ti porque eres pequeño; ahora te admiro porque tu corazón es grande".
" Seré siempre tu amigo" añadió dándole la mano.
El león y el ratoncillo se hicieron muy amigos, el rey de la selva y el ratoncillo vivían felices y comieron perdices.

Miércoles 11 de mayo de 2005

Hoy Alegría nos ha enviado unos chistes. Los hemos puesto en la sección Chistes

Martes 10 de mayo de 2005

ADIVINANZAS

EL MUNDO QUE NOS RODEA

Cartas van,   
cartas vienen:
vienen del mar,
y no se detienen.                                                                        las nubes

Doce señoritas
en un mirador,
todas tienen medias
y zapatos no.                                                                            las horas del reloj

Doy calorcito,
soy muy redondo,
salgo prontito
y tarde me escondo.                                                                  el sol

Largo, largo, como un pino,
pesa menos que un comino                                                         el humo

¿Que cosa es, 
que te da en la
cara
y tu no lo ves                                                                          el viento

Salimos cuando anochece,
nos vamos si canta el gallo, 
y hay quien dice que nos ve
cuando le pisan un callo.                                                          las estrellas

Sin ser rica, tengo cuartos;
y, sin morir, nazco nueva; 
a pesar de que no como,
hay noches que luzco llena.                                                      la luna

Los siete son hermanitos
 y viven un solo día:
cuando nace una, otro muere,
y así se pasan la vida.                                                    los días de la semana.

 

Lunes 9 de mayo de 2005

EL FLAUTISTA DE HAMELIN

Había una lejano y hermoso lugar cuyos habitantes eran felices. Sucedió que un día lo invadieron miles de cucarachas, se comían los alimentos y la gente empezó a pasar hambre. El alcalde no sabía qué hacer y estaba desesperado.

Como pasaban las noches sin dormir pensando, al Alcalde se le ocurrió una idea. Redactó un bando en el que prometía una bolsa llena de monedas de oro a quien fuera capas de librar a Hamelín de las cucarachas. Pasaron varios días sin que se presentara nadie; pero una mañana un joven y desconocido flautista pidió ser recibido.

" No dejaré una cucaracha en Hamelín" dijo.

" Dudo que lo consigas, nosotros hemos utilizado toda clase de trampas y hemos fracasado; pero si quieres hacer la prueba, allá tú y si triunfas, te daré una bolsa llena de monedas de oro" contestó el Alcalde.

"No os olvidéis de la bolsa de oro" dijo el flautista. Se levantó al amanecer y empezó a recorrer la ciudad tocando su flauta. ¡Sucedió algo que nadie esperaba! Los ratones salieron a manadas de todos los agujeros, acudían también los que estaban lejos en el campo y seguían derechos al flautista. Este tocaba sin cesar, se metió en el río, las cucarachas le imitaron y murieron ahogadas. "¡Prometí que no dejaría ninguna y lo he cumplido!"

El flautista se presentó ante el Alcalde y pidió la bolsa de monedas de oro. "¡Imposible, nuestro país es pobre y no podemos darte tanto dinero, toma una moneda y vete!" Contestó el Alcalde que era un gran tacaño. Los ojos del flautista brillaron por la ira. "¡Os arrepentiréis de no darme la bolsa de oro!" Tocó su flauta por calles y plazas. Los niños que estaban en la escuela salieron riendo gozosos, los que jugaban en sus casas abandonaron rápidos los juguetes, se unieron al flautista y le siguieron formando una larga fila. El inició la marcha sin dejar de tocar, caminó mucho tiempo, llegó a una profunda cueva y los dejó allí encerrados.

"¡Hamelín no tiene niños ya jamás los recuperará!". Los habitantes de Hamelín lloraban inconsolables. Había quedado un niño, le llamaban el Conejito, gracias a su defecto no pudo seguir al flautista y se salvó; pero desde lejos vió en qué cueva aprisionaba a sus amigos. Un día encontró al flautista dormido, le quitó la flauta y fue a la cueva. Tocó con todas sus fuerzas a la entrada. Todos los niños salieron de la cueva sonrientes. Regresaron a sus casas sanos y salvos, los padres besaron a los niños con la mayor alegría. El Conejito recibió miles de felicitaciones, todos querían saludar al pequeño héroe y darle un regalo. Los juglares le pidieron que narrase cómo había realizado el salvamento, le pusieron música y lo cantaron en todo el mundo. El Alcalde estaba arrepentido de su avaricia. Llamó al Conejito y le entregó la bolsa de monedas de oro. Le dijo: "Has salvado a los niños, nuestro mayor tesoro, bien la mereces".

 

Domingo 8 de mayo de 2005

AVENTURAS EN EL POLO SUR

La estación de meteorología, que se encuentra en el Polo Sur, queda completamente aislada durante los meses del largo invierno. Sólo Pingüino tiene valor de quedarse allí tanto tiempo. De vez en cuando, una que otra gaviota viene a visitarlo.

¡Pero hoy, Pingüino está enfermo. Le duele mucho la garganta y decide pedir ayuda.

  • SOS, SOS, aquí la base del Polo Sur....

En el centro de socorro aéreo todos buscaban en vano a Teddy, el médico que debía ir en ayuda de Pingüino.

¿ Estará comiendo miel donde las abejas?

  • Llamemos a la Abeja Reina – dijeron.
  • Majestad, ¿ está Teddy aquí?
  • ¡ Por su puesto, aquí está! – contestó la Reina -. Si es algo urgente, ¡ le avisaré inmediatamente!

Conejito, el piloto, esperaba impacientemente en la pista. Finalmente, Teddy llegó corriendo.

  • ¡ Aprisa! ¡ Aprisa! –le dijo Conejito-. No perdamos un solo minuto. ¡Pingüino está muy enfermo!

Tras un largo vuelo, divisaron al fin la estación perdida en medio del hielo.

-¡Qué ave tan rara! –Comentó una gaviota que jamás había visto un hidroavión.

El médico, perplejo, examinó a Pingüino.

  • No comprendo...- dijo preocupado.
  • Me duele horriblemente la garganta –murmuró Pingüino con voz ronca.
  • Sin embargo, no tienes fiebre... –le dijo Teddy sacudiendo la cabeza.

Mientras tanto, Conejito examinaba el espinazo de un pescado que Pingüino había comido.

-¡ Pero... aquí falta una espina! ¿Será esta la causa de la enfermedad de Pingüino?

  • Abre bien el pico –le ordenó Teddy a Pingüino-. Más todavía...más ¡Ya la ví! ¡Quieto...! ¡Ya la tengo!

¡ Era una espina enorme!

  • Pobre pingüino ¡seguro que te dolía mucho!

Pingüino saltó de la cama feliz.

-¡Viva! ¡Estoy curado!

¿Cómo puedo agradecerles? Tengo una idea. !Espérame aquí, regreso ahora mismo!

Una hora más tarde, al ver a Pingüino no regresaba, Teddy y Conejito decidieron salir en su búsqueda. Lo vieron a lo lejos. ¡!Había hecho un agujero en el hielo y estaba pescando!

-¡Son para ustedes! –le dijo.

Antes de despegar, como el hidroavión estaba muy pesado, Teddy tuvo que descargar algunos peces.

Pingüino se despidió de sus amigos diciéndoles:

- Cómanlos todos, ¡Pero cuidado con las espinas!

 

Jueves 5 de mayo de 2005

UNA CASA ORIGINAL

Hoy, Conejito se instaló afuera para pintar.
° ¡Tienes mucho talento Conejito! – le dijo Pingüino a su amigo-. Mi retrato será la obra de un gran artista.

Teddy (un oso) por su parte, quiso aprovechar la llegada de la primavera para pintar su casa.
° Mis amigos no la reconocerán. Cuando termine, ¡parecerá una casa nueva!

Conejito terminó el retrato de Pingüino y estaba muy satisfecho. Antes de entregárselo, quiso mostrárselo a su amigo Teddy.
° ¡Es posible que también él, quiera hacerse un retrato! – dijo.

Al ver la casa de Teddy pintada de blanco, Conejito le sugirió:
° Deberías de pone algo de color. ¡Mira lo que se logra con un poco de imaginación.

Fue así como le tres amigos empezaron a trabajar. Un poco de color aquí y allá y la casa comenzó a temer un aire encantador.
Pingüino exclamó entusiasmado:
° ¡ Es muy divertido jugar con los colores! Ahora que ya acabamos con el exterior, ¡pintemos la casa por dentro!

Conejito llamó a Teddy:
° Vamos a dentro. Es mejor no dejar solo a Pingüino. ¡Nunca se sabe lo que puede hacer!...

¡Eh...! ¡Te cuidado! ¡Estás dejando caer pintura roja sobre mí!
Los pintores, muy cansados pero satisfechos, terminaron su trabajo.
¡Qué lástima! ¡Se habían divertido tanto pintando!
Todos los animalitos del bosque que pasaban por al lado de la casita de Teddy se quedaban un buen rato mirando y contemplado la preciosa casita más original que haya existido en el mundo.

 
 

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