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Cuento |
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Alegría está enferma en casa y va a tardar en volver al cole varios días. Pero no nos olvida. Se ha propuesto escribirnos un cuento cada día. Los iremos publicando. Jueves 12 de mayo de 2005 EL LEÓN Y EL RATONCILLO En una selva
vivía un león tan valiente y noble que los animales le proclamaron rey.
Miércoles 11 de mayo de 2005 Hoy Alegría nos ha enviado unos chistes. Los hemos puesto en la sección Chistes Martes 10 de mayo de 2005 ADIVINANZASEL MUNDO QUE NOS RODEA Cartas
van, Doce
señoritas Doy calorcito, Largo,
largo, como un pino, ¿Que
cosa es, Salimos
cuando anochece, Sin ser
rica, tengo cuartos; Los siete
son hermanitos
Lunes 9 de mayo de 2005 EL FLAUTISTA DE HAMELIN Había una lejano y hermoso lugar cuyos habitantes eran felices. Sucedió que un día lo invadieron miles de cucarachas, se comían los alimentos y la gente empezó a pasar hambre. El alcalde no sabía qué hacer y estaba desesperado. Como pasaban las noches sin dormir pensando, al Alcalde se le ocurrió una idea. Redactó un bando en el que prometía una bolsa llena de monedas de oro a quien fuera capas de librar a Hamelín de las cucarachas. Pasaron varios días sin que se presentara nadie; pero una mañana un joven y desconocido flautista pidió ser recibido. " No dejaré una cucaracha en Hamelín" dijo. " Dudo que lo consigas, nosotros hemos utilizado toda clase de trampas y hemos fracasado; pero si quieres hacer la prueba, allá tú y si triunfas, te daré una bolsa llena de monedas de oro" contestó el Alcalde. "No os olvidéis de la bolsa de oro" dijo el flautista. Se levantó al amanecer y empezó a recorrer la ciudad tocando su flauta. ¡Sucedió algo que nadie esperaba! Los ratones salieron a manadas de todos los agujeros, acudían también los que estaban lejos en el campo y seguían derechos al flautista. Este tocaba sin cesar, se metió en el río, las cucarachas le imitaron y murieron ahogadas. "¡Prometí que no dejaría ninguna y lo he cumplido!" El flautista se presentó ante el Alcalde y pidió la bolsa de monedas de oro. "¡Imposible, nuestro país es pobre y no podemos darte tanto dinero, toma una moneda y vete!" Contestó el Alcalde que era un gran tacaño. Los ojos del flautista brillaron por la ira. "¡Os arrepentiréis de no darme la bolsa de oro!" Tocó su flauta por calles y plazas. Los niños que estaban en la escuela salieron riendo gozosos, los que jugaban en sus casas abandonaron rápidos los juguetes, se unieron al flautista y le siguieron formando una larga fila. El inició la marcha sin dejar de tocar, caminó mucho tiempo, llegó a una profunda cueva y los dejó allí encerrados. "¡Hamelín no tiene niños ya jamás los recuperará!". Los habitantes de Hamelín lloraban inconsolables. Había quedado un niño, le llamaban el Conejito, gracias a su defecto no pudo seguir al flautista y se salvó; pero desde lejos vió en qué cueva aprisionaba a sus amigos. Un día encontró al flautista dormido, le quitó la flauta y fue a la cueva. Tocó con todas sus fuerzas a la entrada. Todos los niños salieron de la cueva sonrientes. Regresaron a sus casas sanos y salvos, los padres besaron a los niños con la mayor alegría. El Conejito recibió miles de felicitaciones, todos querían saludar al pequeño héroe y darle un regalo. Los juglares le pidieron que narrase cómo había realizado el salvamento, le pusieron música y lo cantaron en todo el mundo. El Alcalde estaba arrepentido de su avaricia. Llamó al Conejito y le entregó la bolsa de monedas de oro. Le dijo: "Has salvado a los niños, nuestro mayor tesoro, bien la mereces".
Domingo 8 de mayo de 2005 AVENTURAS EN EL POLO SUR La estación de meteorología, que se encuentra en el Polo Sur, queda completamente aislada durante los meses del largo invierno. Sólo Pingüino tiene valor de quedarse allí tanto tiempo. De vez en cuando, una que otra gaviota viene a visitarlo. ¡Pero hoy, Pingüino está enfermo. Le duele mucho la garganta y decide pedir ayuda.
En el centro de socorro aéreo todos buscaban en vano a Teddy, el médico que debía ir en ayuda de Pingüino. ¿ Estará comiendo miel donde las abejas?
Conejito, el piloto, esperaba impacientemente en la pista. Finalmente, Teddy llegó corriendo.
Tras un largo vuelo, divisaron al fin la estación perdida en medio del hielo. -¡Qué ave tan rara! –Comentó una gaviota que jamás había visto un hidroavión. El médico, perplejo, examinó a Pingüino.
Mientras tanto, Conejito examinaba el espinazo de un pescado que Pingüino había comido. -¡ Pero... aquí falta una espina! ¿Será esta la causa de la enfermedad de Pingüino?
¡ Era una espina enorme!
Pingüino saltó de la cama feliz. -¡Viva! ¡Estoy curado! ¿Cómo puedo agradecerles? Tengo una idea. !Espérame aquí, regreso ahora mismo! Una hora más tarde, al ver a Pingüino no regresaba, Teddy y Conejito decidieron salir en su búsqueda. Lo vieron a lo lejos. ¡!Había hecho un agujero en el hielo y estaba pescando! -¡Son para ustedes! –le dijo. Antes de despegar, como el hidroavión estaba muy pesado, Teddy tuvo que descargar algunos peces. Pingüino se despidió de sus amigos diciéndoles: - Cómanlos todos, ¡Pero cuidado con las espinas!
Jueves 5 de mayo de 2005 UNA CASA ORIGINAL Hoy, Conejito se instaló afuera para pintar. Teddy (un oso) por su parte, quiso aprovechar
la llegada de la primavera para pintar su casa. Conejito terminó el retrato de Pingüino
y estaba muy satisfecho. Antes de entregárselo, quiso mostrárselo
a su amigo Teddy. Al ver la casa de Teddy pintada de blanco,
Conejito le sugirió: Fue así como le tres amigos empezaron
a trabajar. Un poco de color aquí y allá y la casa comenzó
a temer un aire encantador. Conejito llamó a Teddy: ¡Eh...! ¡Te cuidado! ¡Estás
dejando caer pintura roja sobre mí! |
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