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Historia
de Dorotea |
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Había una vez, hace muchísimo tiempo en un lejano lugar, un vaca llamada Dorotea. La verdad es que no sería nada de especial si no fuera por esta vaca era verde, si, si, si, como escucháis era de color verde, y claro está que llamaba mucho la atención. Su dueño era un grajero un poco mayor que cuidaba a sus animales con mucho esmero, pero el hombre ya no podía atenderlos correctamente, ni sacarlos a los prados verdes porque ya no tenia fuerzas, entonces puso un anuncio en el periódico del pueblo, pidiendo un ayudante que tenia que ser: joven, cariñoso con los animales y sobre todo muy discreto. El grajero no quería que se corriera la voz de que el tenía una vaca verde, porque sino aquello se convertiría en un verdadero circo y no quería que eso pasase, de ahí que el joven tenía que ser discreto. Al anuncio se presentaron tres muchachos el primero era muy torpe y patoso, se iba tropezando con todo, por lo que al grajero no le gustó; el segundo tenía el tono de voz demasiado fuerte y los animales se asustaban al oírlo, por lo que tampoco servia; el tercero si fue del agrado del grajero y de su animales, por lo que llegaron a un acuerdo. Un día cuando el viejo grajero se levantó al escuchar el canto del gallo se dió cuenta de que sus vacas y su querida Dorotea no estaban en el establo y se asustó mucho, porque era demasiado temprano para que el joven las sacara a pastar. Lo primero que pensó es que el muchacho le había robado el ganado, para no ser tan mal pensado, después de mucho rato pensó que tal vez las había llevado al prado y se fue hasta allí en su busca, pero cual seria su sorpresa al llegar y ver al muchacho que estaba pintando a las otras vacas de colores, pensó que se estaba volviendo loco, aquello no podía ser, ¿ donde se habían visto vacas de distintos colores?, pero claro, ¿ donde se había visto una vaca verde? Lleno de intriga le preguntó al joven, ¿que has hecho con todas las vaca? ¿Como es que las estás pintando de colores?... El muchacho le hizo una señal con la mano para que se callase y le dejara explicarse. Ayer cuando traje a todas las vacas y entre ellas a Dorotea a pastar vi que desde un coche que pasaba por aquella carretera, estaban haciendo fotos a las vacas, entonces pese que se habían dado cuenta de que teníamos una vaca verde, y por si acaso vuelven se encontraran con que están todas pintadas, si es verdad que pensaran que estamos locos, pero siempre será mejor a que sepan la verdad ¿NO? Así fue como nuestra querida vaca Dorotea paso desapercibida sin llamar la atención de nadie y el granjero se dio cuenta que el muchacho era un buen ayudante. Colorín colorado, Víctor |
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